Cligs es uno de tantos acortadores de URLs que han surgido en los últimos tiempos. Gestionado por una única persona, acaba de anunciar su cierre, principalmente porque ha crecido hasta un punto en que no es posible que lo gestione una única persona.
En
palabras de su dueño, “las URLs cortas son un servicio, y
definitivamente no un negocio en sí mismas”. Esa es la principal razón
del cierre de una web que tiene decenas de miles de cuentas, y que
sirve decenas de millones de redirecciones al mes. Tiene planes para
ofrecer servicios premium, pero no el tiempo necesario para
implantarlos.
Así que el 25 de octubre dejará de crear nuevas URLs cortas
y de actualizar las estadísticas de uso. Seguirá redireccionando hasta
finales de noviembre, al menos, y antes de su cierre definitivo
ofrecerá un mecanismo para exportar los datos de los usuarios.
Pero sobre todo, el cierre de Cligs supone la prueba de fuego de 301works,
la alianza de acortadores de URLs que se creó para inspirar confianza
en estos servicios. Precisamente Cligs fue uno de los fundadores de
esta alianza.